miércoles, 26 de diciembre de 2018

Del blog de ARCADEI

San Esteban, lleno de gracia y de fortaleza

San Esteban 04 05
Esteban, lleno de gracia y de fortaleza (Hech 6, 8) ¿Hubo jamás en menos palabras elogio tan magnífico? A solo el Espíritu Santo toca conocer bien y alabar dignamente a los santos que él mismo ha formado. Esteban, lleno de gracia y de fortaleza. Al saludar el ángel a María se sirve de la misma expresión. La plenitud es diferente, así por la excelencia de las gracias, como por lo que mira a la diferente capacidad de los sujetos; pero siempre es verdad que después de María no hay otro que San Esteban a quien se haya caracterizado con el magnífico título de lleno de gracia y fortaleza. 
San Lucas no nos señala qué milagros y prodigios eran los que obraba San Esteban; pero ¿No era un milagro bastante grande su fortaleza y su intrepidez heroica? Son estos unos milagros que nosotros debemos intentar hacer, y que debemos esperar hacer con la ayuda de la gracia. No hay ninguno de nosotros que no tenga bastante gracia para hacerse santo; ninguno que no pueda tener bastante fortaleza y que no deba tener bastante ánimo para despreciar las engañosas máximas del mundo, tan contrarias a las máximas del Evangelio, para domar sus pasiones, para resistir a la tentación, y para practicar las obras de misericordia.
El odio reúne todas las sinagogas contra la Iglesia que acaba de nacer. Ésta fue su suerte en todos los tiempos, ver todas las sectas reunirse contra ella; pero su gloria fue no sufrir ni tolerar ninguna, combatir con todas, y verlas a todas arruinarse y extinguirse. Estando la religión fundada sobre la fe, que es como su alma, y siendo los fieles hombres, es decir, de un espíritu muy limitado, esclavos de sus sentidos y de su amor propio, parece no podía suceder que no hubiese herejes casi al mismo instante que hubo cristianos; pero en fin, la Iglesia ha tenido la gloria y el consuelo de ver nacer y morir todas las sectas: levante el infierno cuantas quiera hasta el fin de los siglos, todas tendrán la misma suerte.
Ninguna cosa es más violenta que el error confundido y humillado; para vengarse y sostenerse no se avergüenza de recurrir a los más indignos artificios y a las más negras imposturas; la calumnia, la venganza más maligna, la mala fe, los enredos, de todo echa mano. Esto se ve claramente en la rabia de los judíos contra San Esteban. Pero ¡qué consuelo, Dios mío, para vuestros siervos pensar que no son tratados sino como Vos lo fuisteis!
Fuente J. Croisset, SJ, Año cristiano

FELIZ Y SANTA NAVIDAD 2018

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sábado, 11 de febrero de 2017

NUESTRA SEÑORA DE LOURDES

Nuestra Señora de Lourdes
11 de Febrero


El 8 de diciembre de 1854, el Papa Pío IX había definido el dogma de la Inmaculada Concepción de la Virgen María. Como queriendo indicar que el cielo ratificaba lo que había hecho en la tierra el Vicario de Jesucristo, el 11 de febrero de cuatro años después (1858), la Virgen María se aparecía a la niña Bernardita Soubirous. Y lo hizo dieciocho veces en total... En la abertura de la roca de Massabielle se alza ante su vista una joven, inmóvil y silenciosa; "tan bella que cuando se la ha visto una vez, se querría morir para volverla a ver". Vale la pena escuchar a ella misma relatar, con su gran ingenuidad, lo que allí pasó:

"Cierto día fui a la orilla del río Gave a recoger leña con otras dos niñas. Enseguida oí como un ruido. Miré a la pradera, pero los árboles no se movían. Alcé entonces la cabeza hacia la gruta y vi a una mujer vestida de blanco, con un cinturón azul celeste y sobre cada uno de sus pies una rosa amarilla, del mismo color que las cuentas de su rosario. Creyendo engañarme, me restregué los ojos; pero alzándolos, vi de nuevo a la joven, que me sonreía y me hacía señas de que me acercase. (..) "
"Entonces se me ocurrió rezar y metí la mano en el bolsillo para buscar el rosario. Me arrodillé. Vi que la joven se santiguaba... Mientras yo rezaba, ella iba pasando las cuentas del Rosario (..) Terminado el rosario, me sonrió otra vez, se elevó un poco y desapareció. (..) Aquella Señora no me habló hasta la tercera vez...

Vale la pena recordemos un poco a Santa Bernardita Soubirous. Nació el 1844 y fue la mayor de seis hermanos. Era una chica sencilla, sin apenas preparación ni cultura pues sus padres, sumamente pobres, no pudieron enviarla a hacer estudios especiales. En la tercera aparición le dijo la Virgen María: "No te haré feliz en este mundo sino en el otro". Y se cumplió. No fue en su vida ni seglar ni religiosa llevada en palmitas como se podría suponer.


El día once de febrero de aquel año 1858 cayó en jueves. Era un día crudo de invierno. Bernardita acompañada de su hermana Toneta y su amiguita Juana, marchan para ver si encuentran leña para calentarse en la lumbre. Su madre le había encargado a Bernardita que, como gozaba de poca salud y se constipaba enseguida, procurase no mojarse los pies. Su hermana y Juana cruzaron el riachuelo. Ella se quedó sola y es entonces cuando llegó la aparición que ya hemos visto relatada de su pluma...
Cuando volvieron Toneta y Juana les preguntó Bernardita: ¿"Habéis visto algo?" Bernardita estaba radiante, y ellas, todo curiosas, le preguntaron: ¿"Y tú, qué has visto?"... Con gran sigilo, y no sin antes hacerles prometer que a nadie lo dirían, les refirió la visión que había tenido... Pero... llegadas a casa todo se descubrió. El calvario que esperaba a la pobre Bernardita no es fácil describirlo en pocas líneas. Le prohibieron volver a la gruta, pero impulsada por una fuerza interior, allí acudió y allí vio a la Virgen dieciocho veces. En la sexta, el 21 de febrero, "dirigió un momento la mirada por encima de mi cabeza, para recorrer el mundo. Después, volviéndola llena de dolor sobre mí, me dijo: "Ruega a Dios por los pecadores". Igualmente, varias veces, después: Penitencia, penitencia. En la undécima, este encargo: Vete a decir a los sacerdotes que hagan construir aquí una capilla,
Y dos días más tarde: Deseo que se venga aquí en procesión.
El 4 de marzo una madre sumerge a su hijo enfermo en el manantial nuevo, que se ha abierto paso al lado de la gruta; y proclama la primera su alegría, al sentir sano a su hijo.
El 25 de marzo "viéndola tan amable, le pregunté su nombre. Me sonrió. Se lo volví a preguntar, y volvió a sonreírse. Insistí de nuevo, y me dijo"Soy la Inmaculada Concepción". El 16 de julio, más hermosa que nunca, sonriendo con dulzura inefable, inclinó la cabeza en señal de despedida y desapareció".

Pronto aquel humilde paraje de Lourdes se hizo famoso en todo el mundo. Empezaron a acudir peregrinos venidos de todas partes, hasta ser un lugar de Peregrinación para Europa y otras partes del mundo. No hay duda de que es uno de los Santuarios más visitados y más venerados de todos los continentes. Allí han ido descreídos y han encontrado la fe. Enfermos de cuerpo y de alma, y han hallado la salud para ambas cosas o para una de los dos. Allí se respira una gran devoción, la presencia de Jesucristo en la Eucaristía, del amoroso perdón y de la actividad de la Mediadora de todas las gracias. Quien la visita una vez sale con el firme propósito de volver una y más veces para poder experimentar la presencia sobrenatural que allí se respira. Son muchos los milagros que desde la Gruta de Massabielle obra la Virgen María a cuantos acuden a Ella.

Cuando ocurre una curación de forma incomprensible, el médico responsable de la peregrinación, da cuenta de ello al doctor encargado de la oficina médica de Lourdes. Si el proceso indagatorio es positivo, el caso es elevado al Comité Internacional de Lourdes, con sede en París, compuesto por unos 30 facultativos de todas las especialidades y pertenecientes a diversas razas, ideologías, nacionalidades y creencias, incluso agnósticos. Y finalmente entra en juego la autoridad eclesiástica. El estudio en cada caso es minucioso, y para admitir el posible milagro, exige cuatro requisitos:

a) Dolencia incurable o curable sólo excepcionalmente.
b) Total ineficacia de los remedios empleados en su tratamiento.
c) Que haya sobrevenido de manera instantánea o casi instantánea.
d) Que haya sido absoluta.

Quien quiera más detalles puede consultar la sección "Curaciones y milagros" de la página web del santuario (http://www.lourdes france.com/hola.htm).
El diario francés "Le Monde" documentó en su edición del 22-23 de diciembre, el último milagro reconocido oficialmente en Lourdes, experimentado por el señor Jean Pierre Bely, francés de 66 años, enfermero, paralizado por una esclerosis múltiple.

El diario laico vespertino ofrece toda una página (la 12) con muchos detalles sobre esta curación, científicamente inexplicable, de una enfermedad que el señor Bely comenzó a sentir en 1972. Cuando fue de peregrinación a Lourdes, el 5 de octubre de 1987, había sido reconocido por el sistema sanitario francés con un grado de invalidez del cien por cien.
El milagro acaeció en octubre de 1987 cuando el señor Bely llegó a Lourdes en condiciones dramáticas, pues quienes lo acompañaban creían que no podría terminar el viaje. Al concluir la peregrinación, recibió la unción de los enfermos en la explanada del santuario. Cuando regresó a su casa tras la peregrinación, ya podía caminar. Hoy día han desaparecido prácticamente todas las secuelas de la enfermedad que parecía acabar con su vida. El doctor Patrick Fontanaud, médico que le atendió, agnóstico, reconoce abiertamente que no se explica científicamente lo que sucedió.
El doctor Patrick Theillier, jefe de la oficina médica de Lourdes, reveló a "Le Monde" que está a punto de concluirse el proceso de reconocimiento de otras dos curaciones milagrosas acaecidas en el santuario: una joven francesa de 25 años y una italiana de 60, ambas curadas en 1995.
Si los dos procesos concluyen positivamente, serían las curaciones número 67 y 68 reconocidas a lo largo de estos 145 años.

ORACIÓN PARA PEDIR LA SALUD DE LOS ENFERMOS

¡Oh amabilísima Virgen de Lourdes, Madre de Dios y Madre nuestra! Llenos de aflicción y con lágrimas fluyendo de los ojos, acudimos en las horas amargas de la enfermedad a vuestro maternal corazón, para pediros que derraméis a manos llenas el tesoro de vuestras misericordias sobre nosotros.
Indignos somos por nuestros pecados de que nos escuchéis: pero acordaos, os diré como vuestro siervo San Bernardo, que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a Vos haya sido abandonado de Vos. ¡Madre tierna! ¡Madre bondadosa! ¡Madre dulcísima! Ya que Dios obra por vuestra mano curaciones innumerables en la Gruta prodigiosa de Lourdes, sanando tantas víctimas del dolor, guardad también una mirada de bendición para nuestro pobre enfermo…(dígase el nombre del enfermo/a). Alcanzadle de vuestro Divino Hijo Jesucristo la deseada salud, si ha de ser para mayor gloria de Dios. Pero mucho más, alcanzadnos a todos el perdón de nuestros pecados, paciencia y resignación en los sufrimientos y sobre todo un amor grande y eterno a nuestro Dios, prisionero por nosotros en los Sagrarios. Amén.

Virgen de Lourdes, ¡ rogad por nosotros !.
Consuelo de los afligidos, ¡ rogad por nosotros !.
Salud de los enfermos, ¡ rogad por nosotros !.
Rezar tres Avemarías.

EXTRACTADO DE LOURDES EN DIRECTO


domingo, 25 de diciembre de 2016

lunes, 14 de marzo de 2016

EL SAGRARIO EN EL LUGAR QUE NUNCA DEBIÓ HABER DEJADO

Obispo ordena situar los Sagrarios en su lugar

Mons. Robert Morlino, obispo de Madison (Wisconsin, EE.UU), explica en una entrevista la razón por la que ha ordenado que antes de octubre del 2018 todas las parroquias de su diócesis "deben tener el Sagrario en el lugar más preeminente de los templos, en el centro del altar mayor."


 Fue muy común en los años siguientes al Concilio Vaticano II retirar los sagrarios de los altares mayores de los presbiterios de las iglesias. Muchos vieron en ello una manera de transformar los templos para que pasaran de ser la casa de Dios a ser la casa del pueblo, algo que pareció útil para hacer presente al catolicismo en el mundo moderno.
Sin embargo, el obispo Robert Morlino ve la situación de otra manera. El prelado, de 69 años, nacido en Scranton (Pennsylvania), advierte que el templo no es la casa del pueblo, sino la casa de Dios (domus Dei). Una vez eso queda establecido, cree el prelado, la reverencia se convierte en la norma habitual de comportamiento de los fieles.
Este convencimiento lleva a Mons. Morlino a devolver el sagrario a la posición más preeminente en la iglesia Catedral de Santa Elena, en Helena, Montana, durante el corto tiempo que sirvió allí como obispo. Al ser nombrado obispo de Madison, Wisconsin, en el 2003, esa misma idea sobre el lugar adecuado para el sagrario –de acuerdo al canon 938 del Código de Derecho Canónico– empezó a hacerse clara para los párrocos de su diócesis. Algunas parroquias reubicaron sus sagrarios apropiadamente, pero otras aún no lo han hecho, así que el año pasado se estableció como fecha límite para hacerlo el mes de octubre de 2018.
Recientemente, Mons. Morlino concedió una entrevista sobre esta fecha límite, sobre la música sacra de la diócesis de Marquettte en Michigan y sobre algunos conceptos litúrgicos generales.
¿Por qué instruyó a los párrocos de la diócesis para que trasladen los sagrarios al centro del altar mayor si no lo han hecho todavía?
Será una sorpresa para muchos fuera de la diócesis, pero el asunto de la ubicación del sagrario no es algo reciente. Empecé a hablar a los párrocos de Madison sobre este tema cuando llegué hace 12 años. Así lo hice porque, de hecho, el templo es la casa de Dios y el sagrario debería estar colocado en el centro del templo. Desde entonces, algunos párrocos han seguido esta instrucción, pero aún hay trabajo por hacer, así que pusimos una fecha límite.
Para una comprensión básica sobre la ubicación del sagrario o cualquier otra práctica relacionada con el templo, debe entenderse siempre que estamos hablando de la casa de Dios. Si fuera una cuestión simple, si el templo fuera nuestra casa, habría margen para decidir lo que ponemos y dónde lo ponemos. Si fuera nuestra casa, cantaríamos canciones que nos puedan parecer llamativas, podríamos poner cuadros sobre temas sin relación con la historia de la salvación y podríamos poner a un lado a Nuestro Señor.
Sin embargo, como el templo es, de hecho, la casa de Dios, su presencia en el Santísimo Sacramento debe estar en el frente y en el centro. Una vez que eso se cumple, todo lo demás queda en su lugar correcto. Si Nuestro Señor es entronizado en la parte más preeminente del templo, se hace claro de inmediato que allí solo cabe una música que sea sacra, que el arte que muestra solo puede ser sagrado: es un edificio sagrado, separado para adorar al Señor en espíritu y en verdad.
¿Qué piensa sobre las objeciones que dicen que trasladar el sagrario desplazará al coro o evitará que la gente participe en la Misa?
Esas objeciones no se dan cuenta de cuál es el centro de nuestra fe: la persona de Jesucristo. Jesús es nuestro Rey y Señor, y eso debemos mostrarlo claramente en la liturgia, no esconderlo. La forma en que se distribuye lo que hay el templo demuestra en qué creemos. Cuando el coro está detrás del altar o en el presbiterio, se manda un mensaje equivocado –decimos que la música debe ser el centro de nuestra adoración–. La segunda objeción –sobre la participación activa–, es extremadamente ridícula. ¿Cómo podría Nuestro Señor distraernos de nuestra adoración? Es como decir que Él nos está distrayendo a través de Él mismo.
Afortunadamente, apenas se han presentado objeciones serias en Madison. La gente percibe naturalmente lo que está bien, así que cuando hay una preparación adecuada, aprecian los cambios que realmente nos acercan más a Dios. Podría haber algunas reticencias al principio, pero luego llega la gratitud por una liturgia bien hecha. La bondad, la verdad y la belleza siempre traen orden y paz a las almas.
La música sagrada es un medio principal a través de la cual se transmite bondad, verdad y belleza. ¿Qué piensa de la directiva del Mons. John Doerfler sobre la música sacra en la diócesis de Marquette, Michigan?
Probablemente hay una relación entre la música sacra en Marquette y la ubicación del sagrario en Madison. En ambos casos, ha habido revuelo mediático por el asunto de las fechas límite, pero esas fechas han venido precedidas de años de catequesis y razonamiento.
Cuando el arzobispo Alexander Sample, de Portland, Oregon, estuvo en Marquette, exhortó los fieles sobre la importancia de la música sacra. Esta catequesis sirvió de fundamento para la directiva reciente del obispo Doerfler. Creo que estuvo motivado por el deseo de llevar a la gente más cerca de Dios a través del arte y la música. Este deseo es de gran importancia, porque la calidad de la música hoy día es muy cuestionable en muchas parroquias. Las melodías son banales, las letras en algunos casos llegan a ser heréticas y eso difícilmente inspira reverencia y admiración hacia la Majestad de Dios.
Tambièn estamos fomentando el uso de verdadera música sacra en la diócesis de Madison, aunque por el momento no tenemos fecha límite. Quizás la fijemos más adelante, pero por ahora es bueno indicar que la Iglesia da al canto gregoriano un lugar privilegiado en los servicios litúrgicos. Este tipo de música humilde, reverente y orante está ganando terreno, por el trabajo de párrocos con una profunda experiencia musical, como el reverendo benedictino Abbot Marcel Rooney y el padre benedictino Samuel Weber.
¿Hay otros conceptos litúrgicos o arquitectónicos que esté considerando en su diócesis?
Otro ejemplo de algo que estamos considerando en Madison, pero que para muchos fuera de esta diócesis pasa desapercibido, tiene que ver con la distribución de la Sagrada Comunión. Es una práctica antigua el que sólo la Hostia sea distribuida a los fieles. Se permite que la Preciosa Sangre sea distribuida en ciertas ocasiones y bajo ciertas condiciones, pero si revisa los documentos de la Iglesia, es claro que hablamos de excepciones, no de la norma habitual.
El remedio para cualquier cuestión litúrgica es simple: Siga las normas de la Iglesia. Un documento que no ha recibido mucha atención en los Estados Unidos pero que tiene el potencial de cambiar las cosas para bien, vino de San Juan Pablo II en 1997. Se llama «Sobre algunas cuestiones acerca de la colaboración de los fieles laicos en el sagrado ministerio de los sacerdotes». Explica, entre otras cosas, que los ministros extraordinarios de la comunión no pueden ser un recurso habitual para la Misa. Solo se permite usarlos cuando es realmente necesario, y esta necesidad ocurre con menos frecuencia de lo que muchos se imaginan.
Una clara distinción entre el clero y los laicos ayuda a mostrar la integridad de la fe católica de mejor manera.
Todo lo que hacemos en la liturgia es catequético –lleva un mensaje–. El mensaje podrá ser cierto o falso, pero siempre hay un mensaje. Cuando los laicos distribuyen la Sagrada Comunión en todas las Misas, la distinción entre los ordenados y los laicos se oscurece. Es un mensaje erróneo, pero es el que se está mandando.
Si no hacemos la liturgia bien, no hacemos nada bien. La liturgia es primordial en la vida de un católico; es un encuentro íntimo con el Dios Vivo. Es claro, entonces, que necesita ser hecha en verdad, en lugar de hacerla de acuerdo a nuestros caprichos. Necesitamos tener la humildad de permitirle a Dios ser Dios y revelarse a sí mismo como realmente es. Entonces realmente puede trabajar en nuestras almas para el mayor bien de la humanidad.
¿Es esa la motivación para lo que ha hecho en Madison?
Mi mayor motivación es la santificación de mi pueblo. Solo me pregunto «¿Qué puedo hacer para que las almas a mi cuidado sean santas?» Entones, con la ayuda de Dios, hago eso. No es nada extraordinario. Es sólo hacer lo que debo hacer como obispo. Eso puede generar titulares en los periódicos, pero no debería.

miércoles, 9 de diciembre de 2015

PADRE LEONARDO CASTELLANI- LA INMACULADA CONCEPCION

Inmaculada Concepción La Concepción sin Mancha de María Santísima ha sido definida como dogma de Fe hace poco más de un siglo por Pío IX; pero esta fiesta se ha celebrado desde los primeros siglos de la Iglesia, y la Iglesia ha creído siempre en eso. No hay que confundir la Concepción sin Mancha de María con la Concepción Virginal de Cristo, como hace hoy alguna gente. Que las confunda nuestro gran José Ingenieros vaya y pase, pues el gran Ingenieros fue un gran macaneador; pero que no sepa su catecismo Miguel de Unamuno en España y Víctor Hugo en Francia, eso es estupendo y muestra la ignorancia y temeridad de muchos "sabios" de hoy día. Cristo fue concebido sin obra de varón; la Virgen fue concebida sin el pecado hereditario del hombre: eso lo saben nuestros paisanos cuando rezan el Bendito: "Bendito y alabado sea el Santísimo Sacramento del Altar y la Virgen María concebida sin mancha de pecado original desde el primer instante de su ser natural". Martín Fierro sabía el Bendito, por tanto sabía también el Padrenuestro y el Avemaría. El pecado hereditario del hombre es un misterio de la Fe y hasta parece contradictorio; porque si es pecado no es hereditario y si es hereditario no es pecado; pues para que haya pecado tiene que haber voluntad. El pecado original es pecado y no es pecado: no es un pecado actual hecho por mi voluntad y que merezca castigo, es más bien un castigo; es un pecado heredado, como se hereda una enfermedad o la propensión a una enfermedad; ya que él consiste en la "concupiscencia", en el desorden de nuestra naturaleza, que nace inclinada al pecado; pero si yo NO cedo a esa mala inclinación, no me voy a ir al Infierno. Lo malo es que cedo; porque como dice el español: En esta vida torcida Quien mal anda mal acaba Y en casa del jabonero El que no cae, resbala. "Dios hizo a Adán a imagen y semejanza, varón y mujer lo hizo" —dice el Génesis. Adán en hebreo significa "el hombre": cuando Dios hizo la primera pareja hizo simplemente toda la especie humana porque puso en ella la facultad de procrear. El pecado lastimó la naturaleza misma del hombre, por tanto también la facultad de procrear. Dios puso a Adán y Eva en el Paraíso, y les dio la gracia santificante y muchos dones superiores a nuestra natura; como el don de integridad, por el cual el cuerpo estaba sujeto a la razón, y la razón a la Fe, la Fe a Dios. Nuestros primeros padres perdieron esos dones, y la culpa no fue toda de Eva, la peor culpa fue de Adán —según cuentan; y estando desnudos tuvieron que vestirse porque el cuerpo se insubordinó contra el espíritu por haberse ellos insubordinado contra Dios. El pecado cambia la naturaleza misma: apenas han pecado, se sienten cambiados y se esconden. 1. Adán ¿por qué te has escondido? 2. Porque estoy desnudo. 3. Y antes ¿no estabas desnudo? Ah, es diferente la desnudez de la inocencia y la desnudez del crimen. Entonces, si perdieron los dones gratuitos, ¿quedaron en estado de natura pura, en estado normal, como si dijéramos? No: quedaron lastimados y con una maldición encima. Pero si a mí me quitan una cosa añadida, una cosa de lujo, no quedo lastimado. ¡Ah, es que la gracia no es una cosa añadida ni de lujo! ¿Por qué? Lo más que puedo darles es una comparación: supongamos que un Príncipe nace en el palacio de un Rey y es criado para Rey, con toda clase de lujos y ventajas; supongamos que lo destronan y tiene que ir a vivir a un monte salvaje en medio de brutos animales y hombres brutos. ¿Será un hombre normal, igual que los otros? No, será inferior a los otros, que han vivido siempre en el monte. ¿Por qué? Porque no estaba hecho para vivir en el monte. Por el hecho de haber sido criado más elevado, ahora está más rebajado; y así los teólogos dicen que por el pecado original el hombre quedó "privado de lo gratuito y lastimado en lo natural": "spoliatus gratuitis, vulneratus naturalibus”. Pero el misterio sigue lo mismo, después de la comparación de Billot. Pero es un misterio patente, como si dijéramos, porque la condición del hombre mortal es tan extraña que los mismos filósofos paganos, como Platón y Aristóteles, sospecharon aquí algún misterio. Platón dijo que seguro estamos castigados por algún pecado que hicimos en otra vida; y en cierto modo tuvo razón. Aristóteles dijo que el hombre era un animal incomprensible, sin instinto regulado en el comer y en todos los placeres desenfrenadísimo: "immane animal est homo, ad cibos et venerea profligatissimus”. El dogma del pecado de origen es como la luz negra; no se ve pero ilumina lo demás: "Si se elimina ese punto oscuro, todo lo demás se vuelve oscuro", dijo Pascal. Dese pecado hereditario fue limpia la Virgen desde su primer instante. Y así no sufrió la concupiscencia, o sea la rebelión de las pasiones contra la razón; no sufrió dolores de parto, que fue la maldición de Eva, no sufrió enfermedad en su cuerpo; y la muerte si la sufrió fue porque ella quiso (y Dios quiso) seguir a su Hijo en todo. Y por eso también resucitó y fue asunta a los Cielos, siguiendo a su Hijo en todo. Quien te apela Maristela, Flor del Ángel saludada, Sin cautela No recela La tenebrosa morada. Creada Fuiste para la Deidad Y toda la Trinidad En tí se encierra y se agrada. (P. Leonardo Castellani, Domingueras Prédicas, Ed. Jauja, Mendoza, 1997, p.339-343)

lunes, 7 de diciembre de 2015

domingo, 26 de abril de 2015

MONSEÑOR POLI OBEDECIÓ A FRANCISCO

Cuando hace un mes atrás, nos enteramos por medio de un periodista amigo de que el Papa Francisco había hablado en la plaza de San Pedro con el ministro de relaciones exteriores y culto el sr. Olivieri ; peticionandole que hablara con monseñor Poli , para darle el reconocimiento jurídico a la fraternidad y todas sus congregaciones; no le creímos o nos pareció una locura, por que sabemos muy bien que cuando Bergoglio era el primado de Buenos Aires nunca se preocupo por los lefe , mas bien los combatió .                            Hoy es una realidad; sera también una realidad que le dará, lo que este periodista le comento Olivieri, que es por que  ¿se viene la firma de el reconocimiento a nivel mundial? Esto esta por verse.                                                            La otra pregunta que en la charla surgió de nuestra parte y conociendo al jesuita-peronista es si esto no es una contra medida política ante la ordenación de Williamson. El tiempo dirá la verdad.

LA FRATERNIDAD RECONOCIDA



MINISTERIO DE RELACIONES EXTERIORES 
Y CULTO SECRETARÍA DE CULTO

Resolución 25/2015


 Bs. As., 17/3/2015

  VISTO el Expediente N° 9028/2015 del Registro del MINISTERIO DE RELACIONES EXTERIORES Y CULTO, la Ley N° 24.483 y su Decreto Reglamentario N° 491 de fecha 21 de septiembre de 1995, y  CONSIDERANDO:  Que conforme al Protocolo N° 084/15 de fecha 23 de febrero de 2015, el Arzobispo de Buenos Aires, Mario Aurelio Cardenal POLI, solicita que la “FRATERNIDAD DE LOS APÓSTOLES DE JESÚS Y MARÍA” (FRATERNIDAD SACERDOTAL SAN PÍO X) sea tenida, hasta que encuentre el definitivo encuadramiento jurídico en la Iglesia Universal, como una Asociación de Derecho Diocesano, según lo normado por el canon 298 del Código de Derecho Canónico, in fieri de ser una Sociedad de Vida Apostólica, con todos los beneficios que a ésta le corresponde y dando cumplimiento a todas las obligaciones que a la misma le refiere, asumiendo también las responsabilidades que competen al Prelado diocesano.  Que dicha fraternidad, encuentra acreditada su carácter de persona jurídica pública dentro de la IGLESIA CATÓLICA APOSTÓLICA ROMANA, conforme las normas del Código de Derecho Canónico.  Que según sus estatutos, aprobados por la autoridad eclesiástica competente, la fraternidad es una sociedad sacerdotal de vida común sin votos, a imitación de las sociedades de las Misiones Extranjeras (conf. Capítulo I, Artículo 1°, Estatutos de la Fraternidad de los Apóstoles de Jesús y María).  Que el Artículo 3°, inciso f) del Decreto N° 491/95 autoriza la inscripción en el Registro creado por Ley N° 24.483, a las personas jurídicas reconocidas por la autoridad eclesiástica, que guardan semejanza o analogía con los institutos de vida consagrada y sociedades de vida apostólica.  Que la institución solicitante ha cumplido con todos los requisitos exigidos por la normativa vigente, acompañando sus estatutos, decreto de erección y memoria, de acuerdo a lo establecido por la Ley N° 24.483.  Que corresponde hacer lugar a la presente inscripción toda vez que la peticionante encuadra en los términos previstos por el Artículo 3°, inciso f) del Decreto N° 491/95.  Que la presente medida se dicta en uso de las facultades conferidas por el Artículo 17 del Decreto N° 491/95.  Por ello, 

 EL SECRETARIO DE CULTO RESUELVE:

  ARTÍCULO 1° — Reconócese como persona jurídica a la “FRATERNIDAD DE LOS APÓSTOLES DE JESÚS Y MARÍA” (FRATERNIDAD SACERDOTAL SAN PÍO X), Asociación de Derecho Diocesano, con sede legal y domicilio especial en la calle Venezuela N° 1318, CIUDAD AUTÓNOMA DE BUENOS AIRES, la que queda inscripta bajo el número TRESCIENTOS OCHENTA Y UNO (381) del Registro de Institutos de Vida Consagrada.

  ARTÍCULO 2° — Otórgase a dicha entidad el carácter de entidad de bien público a todos los efectos que correspondan.

  ARTÍCULO 3° — Hágase saber que la referida persona jurídica se encuentra beneficiada por el tratamiento dispensado por el Artículo 20, inciso e) de la Ley de Impuesto a las Ganancias (texto ordenado en 1997).

  ARTÍCULO 4° — Comuníquese, publíquese, dése a la Dirección Nacional del Registro Oficial y archívese. — Emb. GUILLERMO R. OLIVERI, Secretario de Culto.

domingo, 22 de febrero de 2015

HASTA PRONTO ANIBAL D`ANGELO

 EL DÍA 21 DE FEBRERO, FALLECIÓ EL PROFESOR ANIBAL D`ANGELO ( PAPI ). LOS QUE TUVIMOS EL HONOR DE CONOCERLO LO DESPEDIMOS Y LE DAMOS GRACIAS , HASTA PRONTO PROFESOR.

domingo, 4 de enero de 2015

OTRO MISERICORDIADO POR FRANCISCO

Carta del Obispo, Monseñor don Rogelio Livieres, con ocasión de la ordenación de un nuevo Obispo de la diócesis de Ciudad del Este:
"Yo no asistiré a la ordenación episcopal del nuevo Obispo de Ciudad del Este. Aunque él personalmente no tiene nada que ver con mis problemas con la Conferencia Episcopal Paraguaya (CEP), no quiero estar con los obispos de la CEP como si aquí no hubiera ocurrido nada. 
Había decidido guardar silencio sobre lo ocurrido con la penosa Visita Apostólica a la Diócesis de Ciudad del Este y a mi posterior destitución como Obispo de ella, al ser declarada por el Vaticano como “sede vacante”. Sin embargo, el Sr. Arzobispo de Asunción, Monseñor Edmundo Valenzuela, ha vuelto sobre el tema en una entrevista brindada al diario ABC Color, en su edición del pasado 8 de diciembre, expresando sus deseos de que este domingo, día fijado para la ordenación del nuevo Obispo de Ciudad del Este, los Obispos del Paraguay me abracen y yo a ellos, como símbolo de comunión. También realiza una serie de consideraciones que reclaman mis agradecimientos, por un lado, así como algunas precisiones y reflexiones, por el otro. 
En primer término, me reconforta que el Arzobispo haya dejado absolutamente en claro que el problema suscitado, que tuvo amplia divulgación en los medios de prensa, se debió a un problema de «crisis por comunión interna», es decir, de relaciones entre mi persona y los otros Obispos del Paraguay. En efecto, no hubo otro fundamento, sea éste de orden financiero, sexual o doctrinal, como falsamente algunos sospechaban, sino exclusivamente a la «falta de comunión». 
Agradezco también a Mons. Valenzuela que haya reconocido lo que tantas veces había afirmado: los problemas de «comunión» comenzaron antes incluso de que yo ponga un pie en la Diócesis de Ciudad del Este, con el solo hecho de mi nombramiento como Obispo por parte de san Juan Pablo II. Claramente, esto indica que no se trataba de un mal relacionamiento de carácter personal –comenzaron antes de que me conocieran. 
¿Cuál es, entonces, la causa de los conflictos que comenzaron hace más de 10 años? En ese momento, los Obispos querían para Ciudad del Este un Pastor que compartiera con ellos su misma visión y modelo de Iglesia. Como pensaron que yo no «encajaba» en su paradigma, protestaron a la Santa Sede, pidiendo que revocara mi nombramiento. Pero Roma se mantuvo firme y me «impuso» contra el parecer de la Conferencia Episcopal.
De hecho, y a pedido del Papa Benedicto, yo desarrollé un modelo pastoral distinto, cuyo eje principal fue la creación de un nuevo Seminario diocesano. Y abundancia de sacramentos. He ahí la raíz de las desavenencias. 
Hoy muchos, incluso entre los mismos Obispos, reconocen el dinamismo y los buenos frutos que se han producido en Ciudad del Este. Frutos muy grandes que han cambiado el perfil espiritual de nuestra querida Diócesis. Sin embargo, aquí el juicio del árbol no se hace en base a los frutos, sino a la importancia que le dan a la uniformidad monolítica entre los Obispos, a la que erróneamente se define como «comunión». Las tradiciones y normas «de los hombres» de Iglesia son más importantes que las sorpresas de Dios y las normas de la fe y la doctrina. 
El Sr. Arzobispo, en su entrevista, reconoció que el Obispo es la máxima autoridad pastoral en la diócesis que Dios mismo le encomendó. Sin embargo, aquí siguiendo la lógica de la unidad monolítica, destacó que dicha autoridad se debe ejercer siguiendo las orientaciones de la Conferencia Episcopal. A los Obispos en comunión con todo el colegio episcopal del mundo y al Papa los estableció Jesucristo, como fundamento de su Iglesia. Las Conferencias Episcopales, por su parte, son sólo creaciones humanas que se consolidaron recién a mediados del siglo pasado –con todas las ventajas y desventajas que las cosas humanas tienen. La comunión de los Obispos en el colegio episcopal, por lo tanto, no pasa por la conformidad con las recomendaciones que tenga a bien una Conferencia Episcopal sugerir a sus miembros. Pero, insisto, las tradiciones y normas humanas terminan imponiéndose con más fuerza que las leyes de Dios. Esto técnicamente se llama fariseísmo, ya Jesucristo había señalado este modo de ver las cosas problemático, pero típico, dentro de la religión. Las únicas autoridades que Dios ha constituido en su Iglesia, y sobre la que esta se edifica, son el Obispo de Roma, sucesor del Apóstol Pedro, y los Obispos en sus diócesis, sucesores de los otros Apóstoles. Las Conferencias Episcopales, de suyo, no tienen autoridad alguna sobre los Obispos. Sólo las delegadas por la autoridad de la Santa Sede que, de hecho, ha delegado muy poco a las mismas. 
El Concilio Vaticano II reafirmó la autoridad divina de los Obispos frente una indebida centralización vaticana que se había venido imponiendo –como otra de tantas tradiciones humanas– especialmente después del Concilio Vaticano I y su proclamación de la infalibilidad del Papa y su suprema autoridad. 
En otro frente, me entristeció ver que el Sr. Arzobispo manifestara que yo debía volver a un estado de comunión no sólo con la Conferencia Episcopal, sino también con el Papa Francisco. Siempre he estado en comunión con todos los Papas y siempre lo seguiré estando. Incluso cuando me tocó asentir a la decisión de mi destitución como Obispo. Y esto a pesar de que, personalmente y en el juicio de mi conciencia, considero esta decisión como injusta procesalmente, infundada en cuanto a la substancia de la causa, arbitraria y atentatoria contra la legítima autoridad que Dios ha dado a los Obispos como sucesores de los Apóstoles, y totalmente contraria a lo enseñado por el Concilio Vaticano II. En breve, un abuso de autoridad, que en buen cristiano se llama un acto tiránico y dictatorial. Pero como no hay autoridad en la tierra superior a la del Papa, he acatado sin resistirme, precisamente, como expresión extrema de mi comunión con el sucesor de Pedro, a pesar de que me retirara el apoyo que los anteriores Papas me habían dado en esta misma causa. 
Que el Papa tenga que rendir cuentas ante Dios por este acto que considero malo no tiene nada de raro ni de polémico. Como tantos Papas que han condenado o mandado a la hoguera equivocadamente. Es una simple verdad de fe: tendremos, todos, que dar cuentas de cada uno de nuestros actos a Dios. Especialmente los más poderosos, los que más autoridad han ejercido en nombre de Dios. No creo, por lo tanto, haber sido irrespetuoso, sino franco y al mismo tiempo un disciplinado hijo de la Iglesia. A pesar de lo injusto obrado, preferí someterme – sin renunciar – a los requerimientos pontificios para evitar mayores males a las obras que yo habría promovido, principalmente los seminarios. Pero igual le pedí disculpas si mis expresiones pudieran haberse considerado como una ofensa a su supremo oficio o persona sagrada. 
En cuanto a la «revisión» de mi caso a la que Mons. Valenzuela se refiere, la única forma de cambiar algo mal fundado y mal decido es, sencillamente, volver atrás. Pero eso no es algo que a los hombres nos resulte fácil, incluso cuando nos hemos equivocado gravemente, como creo que ha sido en mi caso. 
Yo colaboraré con el nuevo Obispo, si él lo desea, en la ayuda a las instituciones creadas por mí y también otras, si me pareciera conveniente. Hay que tener en cuenta que duramente mi servicio a la Diócesis, los bautismos se triplicaron; las bodas se duplicaron y ordené a 70 sacerdotes, cosa que no ha ocurrido en todo el Paraguay, juntas las Diócesis, aletargadas desde hace decenios. Así es que tengo qué dar.
Le deseo éxito al nuevo Obispo. 

+Rogelio Livieres, Ex-Obispo de Ciudad del Este 

viernes, 26 de diciembre de 2014

POESÍA A SAN JOSÉ de Antonio Caponnetto


EL SUEÑO DE JOSÉ
 
“Y estando José pensando en abandonar en secreto a María, he aquí que el Ángel del Señor le apareció en sueños, diciendo: «José, hijo de David, no temas recibir a María tu mujer, porque su concepción es del Espíritu Santo»”
(San Mateo, 1, 20)
 
 
Le pesaban los brazos más que nunca esa noche,
de acarrear la madera, de dar forma a aquel leño,
fatigado de troncos y virutas filosas
el cuerpo le pedía la horizontal del sueño.
 
Sumaba otro cansancio que no da el martilleo
ni el buril contra el cedro o el listón de cerezo,
limaduras del alma cuando duda y vacila
reclamando el sosiego del tálamo o el rezo.
 
A solas con la pena de sospechar amando
—amando la pureza del ser indubitable—
lo vio dormir inquieto la luna nazarena
propicia para un ángel que en el silencio hable.

Lo llamó por su nombre, agregando el linaje
por remembrar promesas como el vino a la Vid,
por disiparle el miedo, el pálpito escondido:
Nada temas José, hijo leal de David.
 
Lo que guarda tu esposa no es obra de la carne,
ni de los terrenales y humanos himeneos,
es el Verbo anunciado desde todos los siglos,
nacerá entre pastores, sonarán jubileos.
 
Alégrate en las nupcias anunciadas al alba,
selladas con el “hágase tu palabra en mi vida”.
Y al mentar al misterio, calló el ángel doblando
en señal de alabanza su ballesta bruñida.
 
Llegada la vigilia y con ella la lumbre
al corazón contrito como al del justo Job,
se hizo lirio el cayado y una rosa el recelo,
su paz era una escala que revivió a Jacob.
 
Danos José la gracia de saber que la Esposa
no es la adúltera oscura de quien la quiere infiel,
no es la merecedora del epíteto duro
sino esa tierra fértil “que mana leche y miel”.
 
Cuida Santo Patriarca al Niño y la Señora,
de los lobos bramando en negras ventoleras,
cuídanos el pesebre, el sagrario y la misa,
quede todo en tus manos augustas, carpinteras.
 

Antonio Caponnetto                  tomado de la revista Cabildo

FELIX DIES NATIVITATIS

lunes, 24 de noviembre de 2014

ANTE JUDAS LA VERDAD

Dom Prosper Guéranger

Dom Prosper Guéranger

“Cuando el pastor se muda en lobo, toca desde luego al rebaño el defenderse. Por regla, la doctrina desciende de los obispos al pueblo fiel y los súbditos no deben juzgar a sus jefes en su fe. Mas hay en el tesoro de la revelación ciertos puntos esenciales de los que, todo cristiano, por el hecho mismo de llevar tal título, tiene el conocimiento necesario y la obligación de guardarlos. El principio no cambia, ya se trate de ciencia o de conducta, de moral o de dogma. Traiciones semejantes a la de Nestorio, son raras en la Iglesia; pero puede suceder que los pastores permanezcan en silencio, por tal o tal causa, en ciertas circunstancias en que la religión se vería comprometida. Los verdaderos fieles son aquellos hombres que, en tales ocasiones, sacan de su solo bautismo, la inspiración de una línea de conducta; no los pusilánimes que bajo pretexto engañoso de sumisión a los poderes establecidos, esperan, para correr contra el enemigo u oponerse a sus proyectos, un programa que no es necesario y que no se les debe dar”.                                                                                                                                                              Querido lector, al ver este escrito quisimos traerlo asta aquí para reflexionar sobre los últimos acontecimientos de la IGLESIA y el modo en que los Santos opusieron resistencia, al error. Dios nos ilumine en desenmascarar al impostor Lobo vestido con piel de oveja. Ya el tamaño de sus errores merecen el escarmiento. Dios nos libre del mal .

domingo, 20 de abril de 2014

DOMINGO DE RESURRECCIÓN DEL PADRE CASTELLANI

En el Domingo de Resurrección la Iglesia lee sencillamente siete versículos del último capítulo de Marcos que narra la ida de las Santas Mujeres con sus bálsamos ya inútiles al Santo Sepulcro, que encontraron vacío; y la aparición de un jovencito (de un “ángel”, dice Mateo; de “dos hombres en vestes lúcidas”, dice Lucas) que les anuncian la Resurrección y les dan orden de avisar a Pedro y los Discípulos; cosa que ellas no hicieron de miedo. Cuando les pasó el miedo, por la aparición de Cristo mismo, avisaron y no las creyeron.
Las mujeres eran: María Magdalena, Juana, la otra María madre de Santiago el Menor, Salomé, madre de Juan “y otras”. Quienes primero vieron a Cristo fueron mujeres, en este orden: primero, su Santísima Madre; después, la Magdalena; después, el resto del grupito que llama el Evangelio “syneleelythyiai ek tes Galilaias” (“las que lo escoltaban desde Galilea”), una especie de rama femenina de la Acción Católica de aquellos tiempos. Y nadie las creyó: “según dicen las mujeres”, le dijeron los dos discípulos de Emmaús al Misterioso Peregrino, y en ese momento él se les enojó, y les dijo: “¡Oh cabezaduras!”. Pero, lo mismo, en la Iglesia primitiva se siguió invocando el testimonio de los varones, como lo hace San Pablo en su Primera Carta a los Corintios (15, 4):
“Resurgió al tercer día según la Escritura, y fue visto por Pedro y luego por los Doce; después fue visto por más de 500 hermanos juntos [el día de la Ascensión] de los cuales están vivos los más hoy día y algunos murieron ya; después fue visto por Jácome y por todos los Apóstoles; y el último de todos, como un abortivo, fue visto también por mí.” Eran un poco cabezas duras estos israelitas; y más dispuestos a negar todo que a ver visiones. Si yo dijera aquí la Resurrección de Cristo es el suceso más grande de la Historia del mundo, repetiría un lugar común; pero no rigurosamente exacto, si se quiere. La Resurrección no es un suceso de la Historia, porque está por arriba de la Historia de los hombres; lo cual no quiere decir que los testimonios que tenemos de ella no sean rigurosamente históricos; pero quiere decir que es un suceso trascendente, como la Encarnación misma y todos los Misterios.
Son objeto de la Fe. Los sucesos históricos, rigurosamente demostrables y que no se pueden racionalmente ni negar ni tergiversar, nos ponen delante de una afirmación enorme y nos invitan a hacerla; y somos nosotros quienes la tenemos que hacer. Hay un paso que dar; o un salto, mejor dicho: un salto obligatorio por un lado; y por otro, libre. Si a mí me hacen la demostración del binomio de Newton o el teorema de Pitágoras, yo no soy libre de aceptarlos o negarlos; me veo intelectualmente forzado a admitirlos. Si me hacen la demostración de la Resurrección de Cristo, aunque en su plano sea tan racionalmente completa como las otras, yo soy libre de creer o no creer. Por eso la fe es meritoria: porque su objeto no es natural sino sobrenatural.
En una Historia Universal, la más popular que existe en el mundo, y que fue propuesta por el autor nada menos que para libro de texto de todas las escuelas de Inglaterra, se da cuenta de la Resurrección de Cristo con estas palabras: La mente de los discípulos se hundió por una temporada en la oscuridad. De repente surgió un susurro entre ellos y varias historias, historias más bien discrepantes, que el cuerpo de Jesús no estaba en la tumba en que fue colocado, y primero éste y después estotro lo habían visto vivo. Pronto ellos se hallaron consolándose con la convicción de que se había levantado de entre los muertos, que se había mostrado a muchos y ascendido visiblemente a los cielos. Testigos fueron hallados para declarar que positivamente lo habían visto subir el cielo, El se había ido, a través del azur, a Dios… Ésta es la versión que da del suceso básico de la fe cristiana la impiedad contemporánea. Mientras se mantiene en esa maliciosa vaguedad, el absurdo no salta a los ojos; pero cuando quieren determinar la historia de la explosión de la mañana de Pascua, entonces cuentan ellos como nuevos evangelistas “varias historias, historias más bien discrepantes”: unos dicen que Cristo en realidad fue enterrado vivo; y en consecuencia Y despertó en su sepulcro, se liberó de mortajas y vendas, rodó la gran piedra de la entrada y huyó, desnudo y con una lanzada en el corazón; otros dicen que el cadáver se pudrió en su sepulcro y todo lo que vieron Apóstoles y discípulos, incluso en las orillas del lago de Galilea, fueron “alucinaciones visuales y auditivas…” -táctiles también, en el caso Santo Tomás el Desconfiado-; otros, finalmente, que los Apóstoles robaron el cuerpo y lo escondieron, “que es lo que dicen hasta hoy los judíos”, advierte San Mateo. Von Paulus, Reimarus, Meyer, Schmiedel, Kirsopp Lake, Renan… La escuela de París, la escuela de Tubinga, la escuela de Marburgo… Hay que explicar de algún modo “racional” esa historia extraordinaria. Entonces toman los cuatro Evangelios, y con un lápiz colorado van borrando todos los versículos o perícopas que ellos quieren; y con lo que les queda, escriben pomposamente una Verdadera Historia de Cristo. Pero salta a los ojos que de unos documentos tan extraordinariamente mentirosos como serían los Evangelios en ese caso, no se puede uno fiar en nada; y que la única consecuencia lógica sería negar incluso la misma existencia de Cristo; que es adonde han llegado algunos, llamados “evhemeristas”, como Baur, por ejemplo. Pero negar la existencia de Cristo es mucho más difícil que negar la existencia de Julio César, de Napoleón Bonaparte o de Sarmiento. Ese salto de la fe es difícil de dar, algunos prefieren empantanarse en el absurdo. “Increíble es que Cristo haya resucitado de entre los muertos; increíble es que el mundo entero haya creído ese Increíble; más increíble de todo es que unos pocos hombres, rudos, débiles, iletrados, hayan persuadido al mundo entero, incluso a los sabios y filósofos, ese Increíble. El primer Increíble no lo quieren creer; el segundo no tienen más remedio que verlo; de donde no queda más remedio que admitir el tercero”, argüía San Agustín en el siglo IV. La existencia de la Iglesia, sin la Resurrección de Cristo, es otro absurdo más grande. Leyendo los disparates de los seudosabios incrédulos, recuerda uno el final de la oda de Paul Claudel a San Mateo, en la cual el poeta lo pinta escribiendo pacientemente, con el mismo instrumento de su oficio que le sirvió para hacer números y cuentas, su testimonio seco y descarnado: Y a veces nuestro sentido humano se asombra, ¡ah! es duro, y querríamos otra cosa. ¡Tanto peor! el relato derechito continúa y no hay corrección ni glosa. He aquí a Jesús más allá del Jordán, he aquí el Cordero de Dios, el Cristo. El que no cambiará; he aquí el Verbo que yo he visto. Sólo lo necesario es dicho, y por todo una palabrita irrefragable tranca a punto fijo la rendija de la herejía y de la fábula, manda un camino rectilíneo entre los dos, de los que niegan que fue un hombre, de los que niegan que fue Dios, para la edificación de los Simples y la perdición de los Complicados, para la rabia, agradable al cielo, de los sabihondos y los curas renegados.

miércoles, 26 de marzo de 2014

HOMENAJE A HUGO WAST POR RODOLFO JORGE BRIEBA

HOMENAJE A GUSTAVO MARTINEZ ZUVIRÍA (HUGO WAST) 1962-2014

El próximo viernes 28 de marzo se cumplirá un año más del fallecimiento de Gustavo Emilio Martínez Zuviría acontecido en el año 1962 conocido en el mundo entero por sus obras traducidas a diversos idiomas y el autor argentino más leído del siglo XX.
Más allá de la injusta proscripción de que ha sido objeto por la actual dirección de la Biblioteca Nacional, la cual presidiera entre los años 1945 y 1954, corresponde el homenaje al ser humano en sus múltiples facetas como católico, patriota, hombre público, escritor talentoso y comprometido con la Verdad.

Ello a través de algunas de sus “profecías” cumplidas y otras por verse que ilustran sus libros.

Dos de sus obras la constituyen “El Kahal-Oro” (1938) y “Juana Tabor-666” (1941) las cuales tienen la peculiaridad de exhibir una cierta anticipación a hechos que han sucedido y acontecen tanto en el mundo como en la Argentina.
En la primera de ellas expone que el oro podría desaparecer como garantía de la moneda pero no así los billetes extendidos por los gobiernos y en tal sentido afirma que “Cuando la masa de billetes que circula en un país está en proporción de sus necesidades comerciales, esos billetes conservan intacto su valor habitual, aunque no tengan ni un gramo de oro como garantía” (pág. 236). Más adelante refiriéndose al circulante agregaría “Su valor se funda sólidamente en la necesidad de moneda que siente toda nación, para sus transacciones. El valor disminuye sólo cuando hay demasiada moneda; y aumenta cuando escasea” (pág.309). En lo que hace al oro escribe “Se imaginaban que el oro en si era una riqueza, y que el mundo tenía una necesidad ilimitada de oro, y que éste conservaría su valor, es decir, su poder adquisitivo, aunque abundara extraordinariamente” (pag.311) cuando sólo tiene valor como metal. Pone en boca de uno de sus personajes la bondad de la ruina de los usureros por cuanto “el dinero circula, es decir, ya no es un privilegio de unos cuantos capitalistas, y con ello parece más abundante, aunque exista la misma cantidad de billetes”. “El consumo universal de mercaderías ha aumentado, a causa de la abundancia de trabajo y los altos salarios, que permiten al pueblo comprar más que antes” (pag.326).
En opinión del autor bien cabe reproducir su concepto de que “El trabajo es la única mercadería que la mayoría de los seres humanos puede producir. En los pueblos en donde es bien pagado, se considera más la dignidad del hombre. En los pueblos donde al obrero se le paga mal, un hombre es casi un esclavo y vale menos que un buey, porque su carne no se come. Y cuando es un obrero sin trabajo, vale menos que un perro” (pag.339).
El tiempo fue transcurriendo y el mundo entero prescindió del oro para otorgar valor a la moneda fiduciaria aún cuando no pudo liberarse, también, del poder financiero que lo atenaza.
En el capítulo V de aquella novela describe con precisión los mecanismos que utiliza tal monopolio para generar guerras y crisis alternativas entre las cuales siempre resulta beneficiada aprovisionando a uno y otro bando luego de enemistarlos, mientras los pueblos sucumben en los campos de batalla y en las retaguardias por las armas de fuego y el hambre. Asimismo denuncia el manejo de los mercados y bolsas de materias primas por parte de un minoría plutocrática medrando con el esfuerzo de los productores quienes soportan el riesgo de la explotación mientras ellos a través de los préstamos con interés y garantía real se apropian de los bienes de la humanidad cuando los prestatarios no pueden responder a las obligaciones contraídas.


La segunda de dichas obras contiene premoniciones de singular relevancia no ya en el plano crematístico sino teológico y político.
Parte de la novela transcurre en la Argentina y específicamente en Buenos Aires y el autor emite juicios morales de acendrado valor tal como que las revoluciones hechas para terminar con las clases sociales no las han eliminado sino continuado en función, entre otras, por “la envidia a la cual se le diera en tiempos de Marx el nombre científico de lucha de clases” (pag.77).
O poniendo en labios del satánico monje Simón “Creo que estamos destinados a ver grandes cambios en la Iglesia, en el sentido de la democracia. Servir a la vez a Dios y al pueblo” (pag.109) y “la Iglesia Romana no puede reformarse y regenerarse por algunos movimientos superficiales: es necesario que sea removida y turbada hasta lo profundo” (pag.110).
No deja de referirse a un futuro Papa “…que llegaría a Roma del otro lado del océano… y así como había esperanzas en algunos otros alentaban “…la ilusión de que para salvarse era necesario aliar el espíritu del Vaticano con el de la democracia…” (pag.163)
En lo que hace a las grandes líneas hace decir a un personaje “El haber fomentado el panislamismo se nos muestra ahora como la más terrible equivocación de los hombres en la Historia” (pag.118)
Argentina estaba gobernada por Hilda Kohen de Lieberman siendo “la segunda mujer que había llegado a ser presidenta de la Nación” (pag.80).
En el capítulo VII que titula “Visión del porvenir” cuenta de una manifestación de medio millón de hombres en la Plaza Stalin que “se habrían congregado para echarle flores a nuestra Presidenta, misia Hilda, porque ha disuelto los últimos restos del ejército de línea que nos quedaban, la gendarmería de la Patagonia” introduciendo que ello le interesaba a “los politiqueros que lo agitan, tienen instintiva aversión a lo militar…”, lo que es materia de preocupación de algún personaje “porque tenemos vecinos fuertes que codician, desde hace siglos, algunas de nuestras provincia, y pueden aprovechar la ocasión al ver indefensas nuestras fronteras” (pag.114). No deja por ello de mencionar la analogía con la España de 1936 aseverando que “…en la Argentina los politiqueros eliminaron a los oficiales de carrera, corrompieron a los soldados y armaron el brazo irresponsable de las poblaciones…” (pag.200).
Páginas después pinta la desestabilización del gobierno de Hilda Lieberman con riesgo para su vida y reflexiona “¡Si en vez de aquella política demagoga y cobarde, misia Hilda hubiese tenido un par de regimientos de línea!” o apunta “los buques de guerra, que se oxidaban en los inútiles diques, se transformaron en museos, en hospitales y en escuelas” (pag.209). Y ello en base al falaz razonamiento “La República Argentina no tiene cuestiones internacionales, pues sus fronteras están bien demarcadas. Siendo así, no necesita gastar cientos de millones en mantener quinientos mil parásitos. Es preferible que costee quinientos mil maestros” (pag.cit.).
Con referencia a la misia Hilda nuestro Hugo Wast enuncia “Ninguna de las grandes reinas de la Historia, ni Cleopatra, ni Isabel la Católica, ni Catalina de Rusia, estuvieron tan espléndidamente alojadas, ni fueron mejor pagadas que la democrática presidenta de la República Argentina” (pag.210).
Cuando una masa enardecida por el suicidio colectivo de 5.000 costureras por la explotación de que eran objeto se dirigía al palacio presidencial para derrocarla, la hija de la presidenta la impulsa “Arriba, en la azotea, tengo mi athanora (vehículo aéreo). Huiremos al Uruguay…” (pag.222).
El autor apunta con referencia a la multitud “Porque todos ellos habían trabajado en su favor cuando fuera elegida Presidenta y continuaban a sueldo de ella. Pero en una tarde, en un mitín de la plaza Stalin, uno de los oradores rompió la consigna y la nombró”.
No deja de referirse a la conducción política argentina cuando escribe “Ambas Cámaras se hallaban de vacaciones, y no se reunirían hasta cinco meses después…y la presidenta de la Nación andaba de paseo, pescando salmones en los lagos del sur” (pag.196).
Se refiere al sistema electoral donde “…Todos, hombres, mujeres, niños, desde los siete años, criollos o extranjeros, libres o encarcelados, gozaban del más sacramento de los derechos humanos, el verdadero rasgo distintivo en la escala zoológica: la facultad de votar, elegir y ser elegido…” (pag.231) aún cuando “…las mayorías son la cosa más inestable del mundo…” y que “No bien comienza a discutirse porqué gobierna aquel y no éste, se descuaja el fundamento de la obediencia” (pag.cit.). Y agrega: “¡Y pensar que hay filósofos de cabeza blanca que no creen en la infalibilidad de la Iglesia con su unidad doctrinaria de veinte siglos, pero creen en la infalibilidad de la mitad más uno, que se rectifica cada seis meses y se contradice cada año¡ (pag.233).
Tampoco las cuestiones del agro fueron ajenas a Martínez Zuviría cuando escribe ya en “666”: “…Las dos grandes empresas que acaparan las cosechas argentinas estaban de plácemes y contaban ganar cien millones de marxes (moneda nacional en la ficción de la obra). Estas dos grandes firmas eran de la misia Hilda, que a pesar de ser presidenta de la República no había interrumpido sus afortunadas operaciones mercantiles, y la de los hermanos Tres Rosas, que habían comenzado siendo tres, y eran ocho ahora, distribuidos estratégicamente en los países productores de granos, pero con su sede principal en Buenos Aires, la ciudad más libre y feliz de la tierra”. (pag.187).
No podía menos que ocuparse de la cuestión social y relata la explotación de las “costureras” que como no trabajaban en talleres sino privadamente “les imponían precios inicuos” (pag.190) lo que admite parangón con similar situación que sufren especialmente las inmigrantes en el año 2014 en esta ciudad de Buenos Aires. Aquellas decidieron suicidarse selectivamente ante los locales de la empresa usurera y estas últimas consumidas por el fuego en el encierro de los locales clandestinos.


Esta Semana Santa de la Pasión, Muerte y Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo contemporánea con la consagración del Papa Francisco “…que llegaría a Roma del otro lado del océano…” (Hugo Wast dixit) impone recordar a nuestro ilustre compatriota quien no sólo nos brindó la fina estética de su prosa y poesía, sino que corrió el velo del destino universal y patrio desde su elevada espiritualidad católica.

(1) Las páginas están referidas la edición 1975 de Editorial AOCRA Argentina de “El Kahal-Oro” así como las correspondientes a la segunda obra a la edición del mismo año e idéntica editorial de propiedad del literato.

Rodolfo Jorge Brieba