domingo, 26 de abril de 2015
MONSEÑOR POLI OBEDECIÓ A FRANCISCO
Cuando hace un mes atrás, nos enteramos por medio de un periodista amigo de que el Papa Francisco había hablado en la plaza de San Pedro con el ministro de relaciones exteriores y culto el sr. Olivieri ; peticionandole que hablara con monseñor Poli , para darle el reconocimiento jurídico a la fraternidad y todas sus congregaciones; no le creímos o nos pareció una locura, por que sabemos muy bien que cuando Bergoglio era el primado de Buenos Aires nunca se preocupo por los lefe , mas bien los combatió . Hoy es una realidad; sera también una realidad que le dará, lo que este periodista le comento Olivieri, que es por que ¿se viene la firma de el reconocimiento a nivel mundial? Esto esta por verse. La otra pregunta que en la charla surgió de nuestra parte y conociendo al jesuita-peronista es si esto no es una contra medida política ante la ordenación de Williamson. El tiempo dirá la verdad.
LA FRATERNIDAD RECONOCIDA
MINISTERIO DE RELACIONES EXTERIORES
Y CULTO SECRETARÍA DE CULTO
Resolución 25/2015
Bs. As., 17/3/2015
VISTO el Expediente N° 9028/2015 del Registro del MINISTERIO DE RELACIONES EXTERIORES Y CULTO, la Ley N° 24.483 y su Decreto Reglamentario N° 491 de fecha 21 de septiembre de 1995, y CONSIDERANDO: Que conforme al Protocolo N° 084/15 de fecha 23 de febrero de 2015, el Arzobispo de Buenos Aires, Mario Aurelio Cardenal POLI, solicita que la “FRATERNIDAD DE LOS APÓSTOLES DE JESÚS Y MARÍA” (FRATERNIDAD SACERDOTAL SAN PÍO X) sea tenida, hasta que encuentre el definitivo encuadramiento jurídico en la Iglesia Universal, como una Asociación de Derecho Diocesano, según lo normado por el canon 298 del Código de Derecho Canónico, in fieri de ser una Sociedad de Vida Apostólica, con todos los beneficios que a ésta le corresponde y dando cumplimiento a todas las obligaciones que a la misma le refiere, asumiendo también las responsabilidades que competen al Prelado diocesano. Que dicha fraternidad, encuentra acreditada su carácter de persona jurídica pública dentro de la IGLESIA CATÓLICA APOSTÓLICA ROMANA, conforme las normas del Código de Derecho Canónico. Que según sus estatutos, aprobados por la autoridad eclesiástica competente, la fraternidad es una sociedad sacerdotal de vida común sin votos, a imitación de las sociedades de las Misiones Extranjeras (conf. Capítulo I, Artículo 1°, Estatutos de la Fraternidad de los Apóstoles de Jesús y María). Que el Artículo 3°, inciso f) del Decreto N° 491/95 autoriza la inscripción en el Registro creado por Ley N° 24.483, a las personas jurídicas reconocidas por la autoridad eclesiástica, que guardan semejanza o analogía con los institutos de vida consagrada y sociedades de vida apostólica. Que la institución solicitante ha cumplido con todos los requisitos exigidos por la normativa vigente, acompañando sus estatutos, decreto de erección y memoria, de acuerdo a lo establecido por la Ley N° 24.483. Que corresponde hacer lugar a la presente inscripción toda vez que la peticionante encuadra en los términos previstos por el Artículo 3°, inciso f) del Decreto N° 491/95. Que la presente medida se dicta en uso de las facultades conferidas por el Artículo 17 del Decreto N° 491/95. Por ello,
EL SECRETARIO DE CULTO RESUELVE:
ARTÍCULO 1° — Reconócese como persona jurídica a la “FRATERNIDAD DE LOS APÓSTOLES DE JESÚS Y MARÍA” (FRATERNIDAD SACERDOTAL SAN PÍO X), Asociación de Derecho Diocesano, con sede legal y domicilio especial en la calle Venezuela N° 1318, CIUDAD AUTÓNOMA DE BUENOS AIRES, la que queda inscripta bajo el número TRESCIENTOS OCHENTA Y UNO (381) del Registro de Institutos de Vida Consagrada.
ARTÍCULO 2° — Otórgase a dicha entidad el carácter de entidad de bien público a todos los efectos que correspondan.
ARTÍCULO 3° — Hágase saber que la referida persona jurídica se encuentra beneficiada por el tratamiento dispensado por el Artículo 20, inciso e) de la Ley de Impuesto a las Ganancias (texto ordenado en 1997).
ARTÍCULO 4° — Comuníquese, publíquese, dése a la Dirección Nacional del Registro Oficial y archívese. — Emb. GUILLERMO R. OLIVERI, Secretario de Culto.
domingo, 22 de febrero de 2015
HASTA PRONTO ANIBAL D`ANGELO
EL DÍA 21 DE FEBRERO, FALLECIÓ EL PROFESOR ANIBAL D`ANGELO ( PAPI ). LOS QUE TUVIMOS EL HONOR DE CONOCERLO LO DESPEDIMOS Y LE DAMOS GRACIAS , HASTA PRONTO PROFESOR.
domingo, 4 de enero de 2015
OTRO MISERICORDIADO POR FRANCISCO
Carta del Obispo, Monseñor don Rogelio Livieres, con ocasión de la ordenación de un nuevo Obispo de la diócesis de Ciudad del Este:
"Yo no asistiré a la ordenación episcopal del nuevo Obispo de Ciudad del Este. Aunque él personalmente no tiene nada que ver con mis problemas con la Conferencia Episcopal Paraguaya (CEP), no quiero estar con los obispos de la CEP como si aquí no hubiera ocurrido nada.
Había decidido guardar silencio sobre lo ocurrido con la penosa Visita Apostólica a la Diócesis de Ciudad del Este y a mi posterior destitución como Obispo de ella, al ser declarada por el Vaticano como “sede vacante”. Sin embargo, el Sr. Arzobispo de Asunción, Monseñor Edmundo Valenzuela, ha vuelto sobre el tema en una entrevista brindada al diario ABC Color, en su edición del pasado 8 de diciembre, expresando sus deseos de que este domingo, día fijado para la ordenación del nuevo Obispo de Ciudad del Este, los Obispos del Paraguay me abracen y yo a ellos, como símbolo de comunión. También realiza una serie de consideraciones que reclaman mis agradecimientos, por un lado, así como algunas precisiones y reflexiones, por el otro.
En primer término, me reconforta que el Arzobispo haya dejado absolutamente en claro que el problema suscitado, que tuvo amplia divulgación en los medios de prensa, se debió a un problema de «crisis por comunión interna», es decir, de relaciones entre mi persona y los otros Obispos del Paraguay. En efecto, no hubo otro fundamento, sea éste de orden financiero, sexual o doctrinal, como falsamente algunos sospechaban, sino exclusivamente a la «falta de comunión».
Agradezco también a Mons. Valenzuela que haya reconocido lo que tantas veces había afirmado: los problemas de «comunión» comenzaron antes incluso de que yo ponga un pie en la Diócesis de Ciudad del Este, con el solo hecho de mi nombramiento como Obispo por parte de san Juan Pablo II. Claramente, esto indica que no se trataba de un mal relacionamiento de carácter personal –comenzaron antes de que me conocieran.
¿Cuál es, entonces, la causa de los conflictos que comenzaron hace más de 10 años? En ese momento, los Obispos querían para Ciudad del Este un Pastor que compartiera con ellos su misma visión y modelo de Iglesia. Como pensaron que yo no «encajaba» en su paradigma, protestaron a la Santa Sede, pidiendo que revocara mi nombramiento. Pero Roma se mantuvo firme y me «impuso» contra el parecer de la Conferencia Episcopal.De hecho, y a pedido del Papa Benedicto, yo desarrollé un modelo pastoral distinto, cuyo eje principal fue la creación de un nuevo Seminario diocesano. Y abundancia de sacramentos. He ahí la raíz de las desavenencias.
Hoy muchos, incluso entre los mismos Obispos, reconocen el dinamismo y los buenos frutos que se han producido en Ciudad del Este. Frutos muy grandes que han cambiado el perfil espiritual de nuestra querida Diócesis. Sin embargo, aquí el juicio del árbol no se hace en base a los frutos, sino a la importancia que le dan a la uniformidad monolítica entre los Obispos, a la que erróneamente se define como «comunión». Las tradiciones y normas «de los hombres» de Iglesia son más importantes que las sorpresas de Dios y las normas de la fe y la doctrina.
El Sr. Arzobispo, en su entrevista, reconoció que el Obispo es la máxima autoridad pastoral en la diócesis que Dios mismo le encomendó. Sin embargo, aquí siguiendo la lógica de la unidad monolítica, destacó que dicha autoridad se debe ejercer siguiendo las orientaciones de la Conferencia Episcopal. A los Obispos en comunión con todo el colegio episcopal del mundo y al Papa los estableció Jesucristo, como fundamento de su Iglesia. Las Conferencias Episcopales, por su parte, son sólo creaciones humanas que se consolidaron recién a mediados del siglo pasado –con todas las ventajas y desventajas que las cosas humanas tienen. La comunión de los Obispos en el colegio episcopal, por lo tanto, no pasa por la conformidad con las recomendaciones que tenga a bien una Conferencia Episcopal sugerir a sus miembros. Pero, insisto, las tradiciones y normas humanas terminan imponiéndose con más fuerza que las leyes de Dios. Esto técnicamente se llama fariseísmo, ya Jesucristo había señalado este modo de ver las cosas problemático, pero típico, dentro de la religión. Las únicas autoridades que Dios ha constituido en su Iglesia, y sobre la que esta se edifica, son el Obispo de Roma, sucesor del Apóstol Pedro, y los Obispos en sus diócesis, sucesores de los otros Apóstoles. Las Conferencias Episcopales, de suyo, no tienen autoridad alguna sobre los Obispos. Sólo las delegadas por la autoridad de la Santa Sede que, de hecho, ha delegado muy poco a las mismas.
El Concilio Vaticano II reafirmó la autoridad divina de los Obispos frente una indebida centralización vaticana que se había venido imponiendo –como otra de tantas tradiciones humanas– especialmente después del Concilio Vaticano I y su proclamación de la infalibilidad del Papa y su suprema autoridad.
En otro frente, me entristeció ver que el Sr. Arzobispo manifestara que yo debía volver a un estado de comunión no sólo con la Conferencia Episcopal, sino también con el Papa Francisco. Siempre he estado en comunión con todos los Papas y siempre lo seguiré estando. Incluso cuando me tocó asentir a la decisión de mi destitución como Obispo. Y esto a pesar de que, personalmente y en el juicio de mi conciencia, considero esta decisión como injusta procesalmente, infundada en cuanto a la substancia de la causa, arbitraria y atentatoria contra la legítima autoridad que Dios ha dado a los Obispos como sucesores de los Apóstoles, y totalmente contraria a lo enseñado por el Concilio Vaticano II. En breve, un abuso de autoridad, que en buen cristiano se llama un acto tiránico y dictatorial. Pero como no hay autoridad en la tierra superior a la del Papa, he acatado sin resistirme, precisamente, como expresión extrema de mi comunión con el sucesor de Pedro, a pesar de que me retirara el apoyo que los anteriores Papas me habían dado en esta misma causa.
Que el Papa tenga que rendir cuentas ante Dios por este acto que considero malo no tiene nada de raro ni de polémico. Como tantos Papas que han condenado o mandado a la hoguera equivocadamente. Es una simple verdad de fe: tendremos, todos, que dar cuentas de cada uno de nuestros actos a Dios. Especialmente los más poderosos, los que más autoridad han ejercido en nombre de Dios. No creo, por lo tanto, haber sido irrespetuoso, sino franco y al mismo tiempo un disciplinado hijo de la Iglesia. A pesar de lo injusto obrado, preferí someterme – sin renunciar – a los requerimientos pontificios para evitar mayores males a las obras que yo habría promovido, principalmente los seminarios. Pero igual le pedí disculpas si mis expresiones pudieran haberse considerado como una ofensa a su supremo oficio o persona sagrada.
En cuanto a la «revisión» de mi caso a la que Mons. Valenzuela se refiere, la única forma de cambiar algo mal fundado y mal decido es, sencillamente, volver atrás. Pero eso no es algo que a los hombres nos resulte fácil, incluso cuando nos hemos equivocado gravemente, como creo que ha sido en mi caso.
Yo colaboraré con el nuevo Obispo, si él lo desea, en la ayuda a las instituciones creadas por mí y también otras, si me pareciera conveniente. Hay que tener en cuenta que duramente mi servicio a la Diócesis, los bautismos se triplicaron; las bodas se duplicaron y ordené a 70 sacerdotes, cosa que no ha ocurrido en todo el Paraguay, juntas las Diócesis, aletargadas desde hace decenios. Así es que tengo qué dar.Le deseo éxito al nuevo Obispo.
+Rogelio Livieres, Ex-Obispo de Ciudad del Este
viernes, 26 de diciembre de 2014
POESÍA A SAN JOSÉ de Antonio Caponnetto
EL SUEÑO DE JOSÉ
“Y estando José pensando en abandonar en secreto a María, he aquí que el Ángel del Señor le apareció en sueños, diciendo: «José, hijo de David, no temas recibir a María tu mujer, porque su concepción es del Espíritu Santo»”
(San Mateo, 1, 20)
Le pesaban los brazos más que nunca esa noche,
de acarrear la madera, de dar forma a aquel leño,
fatigado de troncos y virutas filosas
el cuerpo le pedía la horizontal del sueño.
Sumaba otro cansancio que no da el martilleo
ni el buril contra el cedro o el listón de cerezo,
limaduras del alma cuando duda y vacila
reclamando el sosiego del tálamo o el rezo.
A solas con la pena de sospechar amando
—amando la pureza del ser indubitable—
lo vio dormir inquieto la luna nazarena
propicia para un ángel que en el silencio hable.
Lo llamó por su nombre, agregando el linaje
por remembrar promesas como el vino a la Vid,
por disiparle el miedo, el pálpito escondido:
Nada temas José, hijo leal de David.
Lo que guarda tu esposa no es obra de la carne,
ni de los terrenales y humanos himeneos,
es el Verbo anunciado desde todos los siglos,
nacerá entre pastores, sonarán jubileos.
Alégrate en las nupcias anunciadas al alba,
selladas con el “hágase tu palabra en mi vida”.
Y al mentar al misterio, calló el ángel doblando
en señal de alabanza su ballesta bruñida.
Llegada la vigilia y con ella la lumbre
al corazón contrito como al del justo Job,
se hizo lirio el cayado y una rosa el recelo,
su paz era una escala que revivió a Jacob.
Danos José la gracia de saber que la Esposa
no es la adúltera oscura de quien la quiere infiel,
no es la merecedora del epíteto duro
sino esa tierra fértil “que mana leche y miel”.
Cuida Santo Patriarca al Niño y la Señora,
de los lobos bramando en negras ventoleras,
cuídanos el pesebre, el sagrario y la misa,
quede todo en tus manos augustas, carpinteras.
Antonio Caponnetto tomado de la revista Cabildo
lunes, 24 de noviembre de 2014
ANTE JUDAS LA VERDAD
Dom Prosper Guéranger
“Cuando el pastor se muda en lobo, toca desde luego al rebaño el defenderse. Por regla, la doctrina desciende de los obispos al pueblo fiel y los súbditos no deben juzgar a sus jefes en su fe. Mas hay en el tesoro de la revelación ciertos puntos esenciales de los que, todo cristiano, por el hecho mismo de llevar tal título, tiene el conocimiento necesario y la obligación de guardarlos. El principio no cambia, ya se trate de ciencia o de conducta, de moral o de dogma. Traiciones semejantes a la de Nestorio, son raras en la Iglesia; pero puede suceder que los pastores permanezcan en silencio, por tal o tal causa, en ciertas circunstancias en que la religión se vería comprometida. Los verdaderos fieles son aquellos hombres que, en tales ocasiones, sacan de su solo bautismo, la inspiración de una línea de conducta; no los pusilánimes que bajo pretexto engañoso de sumisión a los poderes establecidos, esperan, para correr contra el enemigo u oponerse a sus proyectos, un programa que no es necesario y que no se les debe dar”. Querido lector, al ver este escrito quisimos traerlo asta aquí para reflexionar sobre los últimos acontecimientos de la IGLESIA y el modo en que los Santos opusieron resistencia, al error. Dios nos ilumine en desenmascarar al impostor Lobo vestido con piel de oveja. Ya el tamaño de sus errores merecen el escarmiento. Dios nos libre del mal .
domingo, 20 de abril de 2014
DOMINGO DE RESURRECCIÓN DEL PADRE CASTELLANI
En el Domingo de Resurrección la Iglesia lee sencillamente siete versículos del último capítulo de Marcos que narra la ida de las Santas Mujeres con sus bálsamos ya inútiles al Santo Sepulcro, que encontraron vacío; y la aparición de un jovencito (de un “ángel”, dice Mateo; de “dos hombres en vestes lúcidas”, dice Lucas) que les anuncian la Resurrección y les dan orden de avisar a Pedro y los Discípulos; cosa que ellas no hicieron de miedo. Cuando les pasó el miedo, por la aparición de Cristo mismo, avisaron y no las creyeron.
Las mujeres eran: María Magdalena, Juana, la otra María madre de Santiago el Menor, Salomé, madre de Juan “y otras”. Quienes primero vieron a Cristo fueron mujeres, en este orden: primero, su Santísima Madre; después, la Magdalena; después, el resto del grupito que llama el Evangelio “syneleelythyiai ek tes Galilaias” (“las que lo escoltaban desde Galilea”), una especie de rama femenina de la Acción Católica de aquellos tiempos. Y nadie las creyó: “según dicen las mujeres”, le dijeron los dos discípulos de Emmaús al Misterioso Peregrino, y en ese momento él se les enojó, y les dijo: “¡Oh cabezaduras!”. Pero, lo mismo, en la Iglesia primitiva se siguió invocando el testimonio de los varones, como lo hace San Pablo en su Primera Carta a los Corintios (15, 4):
“Resurgió al tercer día según la Escritura, y fue visto por Pedro y luego por los Doce; después fue visto por más de 500 hermanos juntos [el día de la Ascensión] de los cuales están vivos los más hoy día y algunos murieron ya; después fue visto por Jácome y por todos los Apóstoles; y el último de todos, como un abortivo, fue visto también por mí.” Eran un poco cabezas duras estos israelitas; y más dispuestos a negar todo que a ver visiones. Si yo dijera aquí la Resurrección de Cristo es el suceso más grande de la Historia del mundo, repetiría un lugar común; pero no rigurosamente exacto, si se quiere. La Resurrección no es un suceso de la Historia, porque está por arriba de la Historia de los hombres; lo cual no quiere decir que los testimonios que tenemos de ella no sean rigurosamente históricos; pero quiere decir que es un suceso trascendente, como la Encarnación misma y todos los Misterios.
Son objeto de la Fe. Los sucesos históricos, rigurosamente demostrables y que no se pueden racionalmente ni negar ni tergiversar, nos ponen delante de una afirmación enorme y nos invitan a hacerla; y somos nosotros quienes la tenemos que hacer. Hay un paso que dar; o un salto, mejor dicho: un salto obligatorio por un lado; y por otro, libre. Si a mí me hacen la demostración del binomio de Newton o el teorema de Pitágoras, yo no soy libre de aceptarlos o negarlos; me veo intelectualmente forzado a admitirlos. Si me hacen la demostración de la Resurrección de Cristo, aunque en su plano sea tan racionalmente completa como las otras, yo soy libre de creer o no creer. Por eso la fe es meritoria: porque su objeto no es natural sino sobrenatural.
En una Historia Universal, la más popular que existe en el mundo, y que fue propuesta por el autor nada menos que para libro de texto de todas las escuelas de Inglaterra, se da cuenta de la Resurrección de Cristo con estas palabras: La mente de los discípulos se hundió por una temporada en la oscuridad. De repente surgió un susurro entre ellos y varias historias, historias más bien discrepantes, que el cuerpo de Jesús no estaba en la tumba en que fue colocado, y primero éste y después estotro lo habían visto vivo. Pronto ellos se hallaron consolándose con la convicción de que se había levantado de entre los muertos, que se había mostrado a muchos y ascendido visiblemente a los cielos. Testigos fueron hallados para declarar que positivamente lo habían visto subir el cielo, El se había ido, a través del azur, a Dios… Ésta es la versión que da del suceso básico de la fe cristiana la impiedad contemporánea. Mientras se mantiene en esa maliciosa vaguedad, el absurdo no salta a los ojos; pero cuando quieren determinar la historia de la explosión de la mañana de Pascua, entonces cuentan ellos como nuevos evangelistas “varias historias, historias más bien discrepantes”: unos dicen que Cristo en realidad fue enterrado vivo; y en consecuencia Y despertó en su sepulcro, se liberó de mortajas y vendas, rodó la gran piedra de la entrada y huyó, desnudo y con una lanzada en el corazón; otros dicen que el cadáver se pudrió en su sepulcro y todo lo que vieron Apóstoles y discípulos, incluso en las orillas del lago de Galilea, fueron “alucinaciones visuales y auditivas…” -táctiles también, en el caso Santo Tomás el Desconfiado-; otros, finalmente, que los Apóstoles robaron el cuerpo y lo escondieron, “que es lo que dicen hasta hoy los judíos”, advierte San Mateo. Von Paulus, Reimarus, Meyer, Schmiedel, Kirsopp Lake, Renan… La escuela de París, la escuela de Tubinga, la escuela de Marburgo… Hay que explicar de algún modo “racional” esa historia extraordinaria. Entonces toman los cuatro Evangelios, y con un lápiz colorado van borrando todos los versículos o perícopas que ellos quieren; y con lo que les queda, escriben pomposamente una Verdadera Historia de Cristo. Pero salta a los ojos que de unos documentos tan extraordinariamente mentirosos como serían los Evangelios en ese caso, no se puede uno fiar en nada; y que la única consecuencia lógica sería negar incluso la misma existencia de Cristo; que es adonde han llegado algunos, llamados “evhemeristas”, como Baur, por ejemplo. Pero negar la existencia de Cristo es mucho más difícil que negar la existencia de Julio César, de Napoleón Bonaparte o de Sarmiento. Ese salto de la fe es difícil de dar, algunos prefieren empantanarse en el absurdo. “Increíble es que Cristo haya resucitado de entre los muertos; increíble es que el mundo entero haya creído ese Increíble; más increíble de todo es que unos pocos hombres, rudos, débiles, iletrados, hayan persuadido al mundo entero, incluso a los sabios y filósofos, ese Increíble. El primer Increíble no lo quieren creer; el segundo no tienen más remedio que verlo; de donde no queda más remedio que admitir el tercero”, argüía San Agustín en el siglo IV. La existencia de la Iglesia, sin la Resurrección de Cristo, es otro absurdo más grande. Leyendo los disparates de los seudosabios incrédulos, recuerda uno el final de la oda de Paul Claudel a San Mateo, en la cual el poeta lo pinta escribiendo pacientemente, con el mismo instrumento de su oficio que le sirvió para hacer números y cuentas, su testimonio seco y descarnado: Y a veces nuestro sentido humano se asombra, ¡ah! es duro, y querríamos otra cosa. ¡Tanto peor! el relato derechito continúa y no hay corrección ni glosa. He aquí a Jesús más allá del Jordán, he aquí el Cordero de Dios, el Cristo. El que no cambiará; he aquí el Verbo que yo he visto. Sólo lo necesario es dicho, y por todo una palabrita irrefragable tranca a punto fijo la rendija de la herejía y de la fábula, manda un camino rectilíneo entre los dos, de los que niegan que fue un hombre, de los que niegan que fue Dios, para la edificación de los Simples y la perdición de los Complicados, para la rabia, agradable al cielo, de los sabihondos y los curas renegados.
sábado, 19 de abril de 2014
miércoles, 26 de marzo de 2014
HOMENAJE A HUGO WAST POR RODOLFO JORGE BRIEBA
HOMENAJE A GUSTAVO MARTINEZ ZUVIRÍA (HUGO WAST) 1962-2014
El
próximo viernes 28 de marzo se cumplirá un año más del fallecimiento de
Gustavo Emilio Martínez Zuviría acontecido en el año 1962 conocido en
el mundo entero por sus obras traducidas a diversos idiomas y el autor
argentino más leído del siglo XX.
Más
allá de la injusta proscripción de que ha sido objeto por la actual
dirección de la Biblioteca Nacional, la cual presidiera entre los años
1945 y 1954, corresponde el homenaje al ser humano en sus múltiples
facetas como católico, patriota, hombre público, escritor talentoso y
comprometido con la Verdad.
Ello a través de algunas de sus “profecías” cumplidas y otras por verse que ilustran sus libros.
Dos
de sus obras la constituyen “El Kahal-Oro” (1938) y “Juana Tabor-666”
(1941) las cuales tienen la peculiaridad de exhibir una cierta
anticipación a hechos que han sucedido y acontecen tanto en el mundo
como en la Argentina.
En
la primera de ellas expone que el oro podría desaparecer como garantía
de la moneda pero no así los billetes extendidos por los gobiernos y en
tal sentido afirma que “Cuando la masa de billetes que circula en un
país está en proporción de sus necesidades comerciales, esos billetes
conservan intacto su valor habitual, aunque no tengan ni un gramo de oro
como garantía” (pág. 236). Más adelante refiriéndose al circulante
agregaría “Su valor se funda sólidamente en la necesidad de moneda que
siente toda nación, para sus transacciones. El valor disminuye sólo
cuando hay demasiada moneda; y aumenta cuando escasea” (pág.309). En lo
que hace al oro escribe “Se imaginaban que el oro en si era una riqueza,
y que el mundo tenía una necesidad ilimitada de oro, y que éste
conservaría su valor, es decir, su poder adquisitivo, aunque abundara
extraordinariamente” (pag.311) cuando sólo tiene valor como metal. Pone
en boca de uno de sus personajes la bondad de la ruina de los usureros
por cuanto “el dinero circula, es decir, ya no es un privilegio de unos
cuantos capitalistas, y con ello parece más abundante, aunque exista la
misma cantidad de billetes”. “El consumo universal de mercaderías ha
aumentado, a causa de la abundancia de trabajo y los altos salarios, que
permiten al pueblo comprar más que antes” (pag.326).
En opinión del autor bien cabe reproducir su concepto de que “El trabajo es la única mercadería
que la mayoría de los seres humanos puede producir. En los pueblos en
donde es bien pagado, se considera más la dignidad del hombre. En los
pueblos donde al obrero se le paga mal, un hombre es casi un esclavo y
vale menos que un buey, porque su carne no se come. Y cuando es un
obrero sin trabajo, vale menos que un perro” (pag.339).
El
tiempo fue transcurriendo y el mundo entero prescindió del oro para
otorgar valor a la moneda fiduciaria aún cuando no pudo liberarse,
también, del poder financiero que lo atenaza.
En
el capítulo V de aquella novela describe con precisión los mecanismos
que utiliza tal monopolio para generar guerras y crisis alternativas
entre las cuales siempre resulta beneficiada aprovisionando a uno y otro
bando luego de enemistarlos, mientras los pueblos sucumben en los
campos de batalla y en las retaguardias por las armas de fuego y el
hambre. Asimismo denuncia el manejo de los mercados y bolsas de materias
primas por parte de un minoría plutocrática medrando con el esfuerzo de
los productores quienes soportan el riesgo de la explotación mientras
ellos a través de los préstamos con interés y garantía real se apropian
de los bienes de la humanidad cuando los prestatarios no pueden
responder a las obligaciones contraídas.
La
segunda de dichas obras contiene premoniciones de singular relevancia
no ya en el plano crematístico sino teológico y político.
Parte
de la novela transcurre en la Argentina y específicamente en Buenos
Aires y el autor emite juicios morales de acendrado valor tal como que
las revoluciones hechas para terminar con las clases sociales no las han
eliminado sino continuado en función, entre otras, por “la envidia a la
cual se le diera en tiempos de Marx el nombre científico de lucha de
clases” (pag.77).
O
poniendo en labios del satánico monje Simón “Creo que estamos
destinados a ver grandes cambios en la Iglesia, en el sentido de la
democracia. Servir a la vez a Dios y al pueblo” (pag.109) y “la Iglesia
Romana no puede reformarse y regenerarse por algunos movimientos
superficiales: es necesario que sea removida y turbada hasta lo
profundo” (pag.110).
No
deja de referirse a un futuro Papa “…que llegaría a Roma del otro lado
del océano… y así como había esperanzas en algunos otros alentaban “…la
ilusión de que para salvarse era necesario aliar el espíritu del
Vaticano con el de la democracia…” (pag.163)
En
lo que hace a las grandes líneas hace decir a un personaje “El haber
fomentado el panislamismo se nos muestra ahora como la más terrible
equivocación de los hombres en la Historia” (pag.118)
Argentina
estaba gobernada por Hilda Kohen de Lieberman siendo “la segunda mujer
que había llegado a ser presidenta de la Nación” (pag.80).
En
el capítulo VII que titula “Visión del porvenir” cuenta de una
manifestación de medio millón de hombres en la Plaza Stalin que “se
habrían congregado para echarle flores a nuestra Presidenta, misia
Hilda, porque ha disuelto los últimos restos del ejército de línea que
nos quedaban, la gendarmería de la Patagonia” introduciendo que ello le
interesaba a “los politiqueros que lo agitan, tienen instintiva aversión
a lo militar…”, lo que es materia de preocupación de algún personaje
“porque tenemos vecinos fuertes que codician, desde hace siglos, algunas
de nuestras provincia, y pueden aprovechar la ocasión al ver indefensas
nuestras fronteras” (pag.114). No deja por ello de mencionar la
analogía con la España de 1936 aseverando que “…en la Argentina los
politiqueros eliminaron a los oficiales de carrera, corrompieron a los
soldados y armaron el brazo irresponsable de las poblaciones…”
(pag.200).
Páginas
después pinta la desestabilización del gobierno de Hilda Lieberman con
riesgo para su vida y reflexiona “¡Si en vez de aquella política
demagoga y cobarde, misia Hilda hubiese tenido un par de regimientos de
línea!” o apunta “los buques de guerra, que se oxidaban en los inútiles
diques, se transformaron en museos, en hospitales y en escuelas”
(pag.209). Y ello en base al falaz razonamiento “La República Argentina
no tiene cuestiones internacionales, pues sus fronteras están bien
demarcadas. Siendo así, no necesita gastar cientos de millones en
mantener quinientos mil parásitos. Es preferible que costee quinientos
mil maestros” (pag.cit.).
Con
referencia a la misia Hilda nuestro Hugo Wast enuncia “Ninguna de las
grandes reinas de la Historia, ni Cleopatra, ni Isabel la Católica, ni
Catalina de Rusia, estuvieron tan espléndidamente alojadas, ni fueron
mejor pagadas que la democrática presidenta de la República Argentina”
(pag.210).
Cuando
una masa enardecida por el suicidio colectivo de 5.000 costureras por
la explotación de que eran objeto se dirigía al palacio presidencial
para derrocarla, la hija de la presidenta la impulsa “Arriba, en la
azotea, tengo mi athanora (vehículo aéreo). Huiremos al Uruguay…” (pag.222).
El
autor apunta con referencia a la multitud “Porque todos ellos habían
trabajado en su favor cuando fuera elegida Presidenta y continuaban a
sueldo de ella. Pero en una tarde, en un mitín de la plaza Stalin, uno
de los oradores rompió la consigna y la nombró”.
No
deja de referirse a la conducción política argentina cuando escribe
“Ambas Cámaras se hallaban de vacaciones, y no se reunirían hasta cinco
meses después…y la presidenta de la Nación andaba de paseo, pescando
salmones en los lagos del sur” (pag.196).
Se
refiere al sistema electoral donde “…Todos, hombres, mujeres, niños,
desde los siete años, criollos o extranjeros, libres o encarcelados,
gozaban del más sacramento de los derechos humanos, el verdadero rasgo
distintivo en la escala zoológica: la facultad de votar, elegir y ser
elegido…” (pag.231) aún cuando “…las mayorías son la cosa más inestable
del mundo…” y que “No bien comienza a discutirse porqué gobierna aquel y
no éste, se descuaja el fundamento de la obediencia” (pag.cit.). Y
agrega: “¡Y pensar que hay filósofos de cabeza blanca que no creen en la
infalibilidad de la Iglesia con su unidad doctrinaria de veinte siglos,
pero creen en la infalibilidad de la mitad más uno, que se rectifica
cada seis meses y se contradice cada año¡ (pag.233).
Tampoco
las cuestiones del agro fueron ajenas a Martínez Zuviría cuando escribe
ya en “666”: “…Las dos grandes empresas que acaparan las cosechas
argentinas estaban de plácemes y contaban ganar cien millones de marxes
(moneda nacional en la ficción de la obra). Estas dos grandes firmas
eran de la misia Hilda, que a pesar de ser presidenta de la República no
había interrumpido sus afortunadas operaciones mercantiles, y la de los
hermanos Tres Rosas, que habían comenzado siendo tres, y eran ocho
ahora, distribuidos estratégicamente en los países productores de
granos, pero con su sede principal en Buenos Aires, la ciudad más libre y
feliz de la tierra”. (pag.187).
No
podía menos que ocuparse de la cuestión social y relata la explotación
de las “costureras” que como no trabajaban en talleres sino privadamente
“les imponían precios inicuos” (pag.190) lo que admite parangón con
similar situación que sufren especialmente las inmigrantes en el año 2014
en esta ciudad de Buenos Aires. Aquellas decidieron suicidarse
selectivamente ante los locales de la empresa usurera y estas últimas
consumidas por el fuego en el encierro de los locales clandestinos.
Esta
Semana Santa de la Pasión, Muerte y Resurrección de Nuestro Señor
Jesucristo contemporánea con la consagración del Papa Francisco “…que
llegaría a Roma del otro lado del océano…” (Hugo Wast dixit) impone
recordar a nuestro ilustre compatriota quien no sólo nos brindó la fina
estética de su prosa y poesía, sino que corrió el velo del destino
universal y patrio desde su elevada espiritualidad católica.
(1) Las
páginas están referidas la edición 1975 de Editorial AOCRA Argentina de
“El Kahal-Oro” así como las correspondientes a la segunda obra a la
edición del mismo año e idéntica editorial de propiedad del literato.
Rodolfo Jorge Brieba
viernes, 14 de marzo de 2014
VOCACIÓN DE ESCRITOR HUGO WAST
CARTA DEL PADRE LEONARDO CASTELLANI a HW sobre “Vocación de escritor”.
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lunes, 30 de diciembre de 2013
LOS SIERVOS REPARADORES DEL CORAZÓN EUCARÍSTICO DE JESÚS
Presentación
La obra de los Siervos Reparadores del Corazón Eucarístico de Jesús fue fundada el 1 de Enero de 2008, Solemnidad de Santa María, Madre de Dios.
Es una fundación argentina, y se realizó en la localidad de Rawson, Provincia de Buenos Aires.
La Casa fundada se llama "De la Natividad del Señor y San José", y funciona en las instalaciones de la Parroquia del lugar. El Templo Parroquial fue inaugurado en 1907 y dedicado a la Inmaculada Concepción.
Es una fundación argentina, y se realizó en la localidad de Rawson, Provincia de Buenos Aires.
La Casa fundada se llama "De la Natividad del Señor y San José", y funciona en las instalaciones de la Parroquia del lugar. El Templo Parroquial fue inaugurado en 1907 y dedicado a la Inmaculada Concepción.
Allí reside la Comunidad religiosa masculina viviendo diariamente su consagración a Dios según el modo propio de los Siervos Reparadores y también atendiendo las necesidades de la Comunidad Parroquial, realizando actividades en pro de esta Comunidad, en especial el consejo o la Dirección Espiritual, la atención Sacramental, y también actividades con los más pequeños, además de la Catequesis.
Conviene tener presente que aunque la fundación de este Instituto supone en sus miembros una consagración religiosa bajo votos públicos, sin embargo no es el único modo de vivir su espiritualidad en el mundo. Aspiramos ser una Familia cuyos miembros estén plenamente comprometidos con lo expresado en el lema del Instituto, pero llevado a cabo desde el lugar donde Dios puso a cada uno. Las Comunidades religiosas, con sus miembros consagrados bajo voto, son como el corazón de la Obra, del cual brota la fuerza que ayuda a que los demás miembros no religiosos de esta Familia puedan hacer presente el Evangelio del Señor en el Mundo, especialmente asumiendo cada uno el espíritu Reparador. Esta es la presentación del blog de los S. R.del C.E. de JESUS, les comento que para nosotros fue todo un descubrimiento , por eso los invitamos a que accedan a sus paginas y las recorran,para poder informarse y al mismo tiempo poder dar difusión a una obra que reza el rito Tridentino.
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